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Desde el otro lado...

(...el mio)

...

Adiós

 

Caminé en paralelo conmigo misma durante un tiempo, desdoblando mi alma y por que no decirlo, también el corazón. No estuvo mal. Pero esa etapa se acabó.

Empecé un camino nuevo lleno de música y vacío de palabras. No lo echo de menos, aunque tampoco reniego de él.

Intenté llenar con cuentos los huecos que dejaron las antiguas letras, cuentos en compañía de la música que más me gusta escuchar los días tristes… tal vez fue eso, me ganó la tristeza, me pudo el cansancio y la desidia.

Puede que escribir en varios blogs me haya agotado. Me gustaría pensar que es temporal, pero me temo que de los tres, este es el que peor parte se va a llevar. En la lista de prioridades es el último.

Quizá ya va siendo hora de decir adiós, definitivamente.

Dejaré pasar unos días y después…

 

 

 

 

Cuento nº3

 

 

    

 

 

Cuento 3

 

Soñar es gratis.

Cuantas veces he escuchado eso. A veces también es doloroso, tarde o temprano tienes que despertar.

Me gustaría pensar que aunque despierte, tú seguirás enamorado de mí. Sé que eso no ocurrirá, pero como ya he dicho antes, soñar es gratis incluso despierta.

Imagino los días a tu lado y son mucho más atractivos que los que tengo ahora, seguro que llegarán las decepciones más adelante… siempre llegan. Es mejor saberlo de antemano.

Sí, puedo pecar de pesimista, pero al principio es todo perfecto, tu me besarás encantado y recordarás que canción me gusta escuchar al despertar o las caricias que me hacen sentir especial. Me dirás te quiero y te querré eternamente una y otra vez sin agotarte, porque sabes que yo quiero oírlo y no te importará repetirlo aunque a ti te resulte embarazoso demostrar estar enamorado. Y te encantará que llegue tarde aunque sea odioso y ahora no se lo soportes a nadie, ya que formará parte de mis excentricidades y como son mías, las amarás; nada importa cuando se quiere al otro. No hay condiciones ni defectos.

Nada más lejos de la realidad.

Pero ahora sueño. Estoy soñando. Así que no voy a enumerar mis muchos defectos porque si no, hasta en mis sueños, no te enamorarás de mi. Y quiero que eso pase. Quiero sentir, en mis sueños, que me acaricias la mano mientras tomamos un café en una terraza una mañana soleada de invierno. Hace frio pero nos da igual, porque mi mano está tibia bajo la tuya y la tuya también bajo el sol. No decimos nada, no hace falta, nos lo dijimos todo por la noche, entre gemidos, anhelos y silenciosos jadeos. Nos consumimos mutuamente en una habitación cualquiera.

Puedo soñar que soy tu mujer y tu mi hombre. Que no existe mi vida ni la tuya. Si no la nuestra. Es bonito ese sueño, no hay que pedir escusas, ni decir mentiras. Tus expectativas se unen a las mías y se cumplen. Tan solo hay que soñarlo y se hace realidad lo que uno quiere.

Soñando una no se siente sola.

Es imposible tener ese sentimiento de desamparo que te proporciona la soledad. Ella no es palpable en un sueño. Lo mismo que promesas sin cumplir. No existen. Jamás te quedará ese vacio de algo soñado y que no alcanzas por más que te estires al correr detrás de ello. No sentirás que lo tocas con la punta de los dedos y se te escapa una y otra vez. En un sueño lo alcanzas. Sin necesidad de correr ni de estirarte. Se cumple y punto.

Nunca estás triste porque el amor se ha acabado, eso no es posible. Recuerda que tú estás enamorado de mí, y eso ha sucedido hace nada así que no puede acabarse tan pronto. Tampoco tú tendrás esa pena, no dejaré de amarte nunca en mi sueño. Porque no quiero dejar de hacerlo, para eso es mi sueño.

En mi sueño tú no te enfadas por tonterías conmigo. Soy perfecta para ti lo mismo que tú para mí. Eso es fantástico. Y los demás no existen, solo tú y yo. Las personas que andan, ríen y hablan o se sientan en la mesa de al lado, solo están ahí como figurantes. En esta película solo hay dos protagonistas y nadie más tiene diálogo. Es una película eterna que no tiene final. Yo no se lo pondré nunca.

Dicen que soñar es gratis.

 

Para hacer funcionar a las estrellas

 

 
 
Para hacer funcionar a las estrellas es necesario apretar el botón azul.

Las rosas están insoportables en el florero.

¿Por qué me levanto a las tres de la mañana mientras todos duermen? ¿Mi corazón sonámbulo se pone a andar sobre las azoteas detectando los crímenes, investigando el amor?

Tengo todas las páginas para escribir, tengo el silencio, la soledad, el amoroso insomnio; pero sólo hay temblores subterráneos, hojas de angustia que aplasta una serpiente en sombra. No hay nada que decir: es el presagio, sólo el presagio de nuestro nacimiento.
 

 

 

Jaime Sabines                   

 

 

 

Llover alegremente

 

Hay muchas formas de llover, una de ellas es esta... 

       

 

Cuento nº 2

 
     

 

2

 

Contigo o sin ti, creo que soy feliz. Puede que muchas veces dude de ese hecho, pero si me soy sincero, he de reconocer que lo soy.

 

Ayer te vi. No te reconocí en un principio, me di cuenta más tarde de que eras tú. Vas morena y antes, eras rubia. Te queda bien, muy bien, ese color. No hubiera significado nada el verte sino fuera porque la noche de antes estuvimos hablando de ti. Yo demasiado.

 

Otro día habría pasado por delante de la cafetería y no me hubiera fijado en la gente de dentro. No suelo pasar por esa calle, así que no esperaba encontrar nadie conocido sentado a una mesa. No mirabas. Estabas distraída, con la mirada perdida. Quizá por eso me llamaste la atención. No parecías participar en la conversación. Había a tu lado otras dos mujeres, algo mayores que tú, que hablaban animadamente. Pero tú no. Tus ojos miraban al frente y tu mente parecía estar en otra parte.

 

Podría haber parado, dar marcha atrás al reconocerte, pero no lo hice. ¿Qué iba a decirte? ¿Qué guapa estás, cuanto tiempo sin verte, como está tu marido, qué tal los niños? Paso. Luego tú me habrías preguntado si estoy con alguien, si he sentado la cabeza por fin… y eso me hubiera dolido. Mejor dejar pasar la oportunidad de hablar contigo. Aunque luego me he arrepentido.

 

Me gustaba hablar contigo, sobre todo de música. Siempre dispuesta a llevarme la contraria a pesar de que eso me tocara la moral. Aunque no me molestaba que tú me la llevaras, otras veces convenías conmigo en que el grupo estaba bien. Disfrutabas de lo lindo en los conciertos, por eso te llamaba. Siempre pensaba en ti. Me decía: “este grupo le gustará a ella, querrá venir, la llamo.” Y venías. Si no había nadie más para ir te daba igual, te venías conmigo y con Mireia.

 

Ahora, cuando lo pienso… era muy cabrón. Nunca me paré a pensar que pudiera causarte malestar venir con nosotros. Los tres solos. Y muy imbécil. Tardé demasiado en darme cuenta que estabas hecha para mí. Cuando salíamos, donde fuera: a cenar, de copas, al cine… yo me sentaba a tu lado. Así hablábamos o comentábamos lo que fuera. Creo que a Mireia no le sentaba muy bien. No me daba cuenta. Si me la daba, hacía ver que no. Luego la dejé. Demasiado tarde. Tarde para todos. Tarde para ella, para ti, para mí. Para los tres.

 

Y lo peor de todo es que durante mucho tiempo estuviste sola. Pero a ti no parecía importarte, siempre estabas contenta. Sonreías. Podría haber… no sé. Si no lo hice será por algo. Sí. Por algo será.

 

Estás guapa, el pelo negro y tan largo, te sienta bien. Eso ya lo he pensado antes, ¿verdad? No sé, creo que de todas las chicas del grupo, tú eres la que mejor ha madurado. Eres un buen vino. Muy bueno. Alegre, jovial, nada seco, pero tampoco empalagoso. No dejas resaca. Solo buen sabor de boca. Lástima que me diera cuenta tarde. 

 

¿Por qué sería?

 

Si tuviera tu teléfono, te llamaría. ¿Me atrevería? Sí, por qué no. Si se pone él, le digo que soy yo, que qué tal va todo, que me acordé de… que me acordaba de vosotros dos y… No te llamaría. A quien quiero engañar, si no te dije nada ayer, como voy a llamarte.

¿Por qué? ¿Por qué nos damos cuenta tarde de lo que realmente importa, de lo que realmente queremos?

 

No me ha ido tan mal. Sigo de arquitecto, tengo trabajo. No estoy con nadie. Pero es porque no quiero. No busco nada del otro mundo. De hecho, no busco. Nada en absoluto. Me refiero a que les pongo trabas, se lo hago difícil; que resulte complicado quererme es sinónimo de autenticidad. Si logras soportarme, es que realmente mereces la pena, si no, no. Yo sigo siendo el mismo. Un tipo solitario y de gustos raros. No necesito a nadie.

 

Me da por pensar de vez en cuando lo que sería ahora si…

Si no hubiera esperado a verte con otro para darme cuenta.

Si te hubiera dicho antes que te quería…

¿Por qué no te lo diría?

¿Por qué tardé tanto en darme cuenta?

¿Por qué?

 

¿Soy feliz?

 

Contigo hubiera sido feliz.

 

Sin ti…

 

 

 

 

alexander ...

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